El Palacio Arzobispal de Sevilla, lugar de residencia de obispos y arzobispos de las sedes episcopales además de militares y nobles, en fechas actuales es donde tiene su residencia Su Eminencia el Cardenal de Sevilla, Don Carlos Amigo Vallejo.
Ubicado al lado de la Giralda, en la céntrica Plaza Virgen de los Reyes, plaza donde acontece la salida de la Catedral de todas las cofradías durante la Semana Santa al formar parte de la Carrera Oficial, y que al mismo tiempo también es uno de los accesos (dicha plaza) al famoso barrio de Santa Cruz.
Nada más cruzar el umbral de la portada lo primero que se puede observar son dos patios de estilo manierista construidos entre los siglos XVII y XVIII, el segundo posee una fuente del siglo XVI, detrás de este patio se encuentran las dependencias del Archivo General del Arzobispado y Biblioteca, que conserva toda la documentación eclesiástica de la archidiócesis hispalense, datando los más antiguos del siglo XIV, los fondos de este archivo está siendo reordenados y clasificados desde el año 1972 bajo la supervisión de la Institución Colombina habiéndose catalogados aproximadamente más de 13.000 legajos, unos 300 pergaminos y cerca de 800 libros llegando a ocupar más de 2.500 metros lineales.
Cabe destacar su escalera central, de un solo tiro y tres tramos, una auténtica obra de arte que data de la segunda mitad del siglo XVII, diseñada por Fray Manuel Ramos, realizada con mármoles de colores y decorada con pinturas murales atribuidas a Juan de Espinal.
También son admirables el Salón Principal con su techo pintado al fresco con setentas lienzos exaltando a la Iglesia Católica, y el resto de salones.
Además posee un importante patrimonio artístico compuesto por pinturas y esculturas del barroco sevillano, repartida por el palacio, superada únicamente en Sevilla por el Museo de Bellas Artes y la Catedral, convirtiéndose en la tercera pinacoteca de la ciudad, entre sus pinturas se pueden ver obras de Francisco de Herrera "el Viejo", Francisco Pacheco, Zurbarán y Murillo a esto hay que añadir colecciones procedentes de las escuelas italiana y holandesa también de estilo barroco.
Estos fondos pictóricos fueron catalogados en 1979 por Valdivieso y Serrera determinando que existen 296 pinturas, conteniendo obras que datan de los siglos XVI al XX, aunque la mayoría de ellos están datados entre los siglos XVII al XVIII.
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